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99 Aniversario // El Universal

septiembre 30th, 2015
Crónica de un vuelo

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EL UNIVERSAL contó,  en exclusiva para México, el primer vuelo trasatlántico de la historia, el cual estuvo a cargo del piloto aéreo Charles A. Lindbergh

Enrique Vega Zamora

“Todo está listo para el vuelo sensacional de Nueva York a París”, anunció la primera plana de EL UNIVERSAL  el jueves 19 de mayo de 1927, aquel periódico que tenía un costo de 10 centavos. El primer vuelo trasatlántico de la historia, de Nueva York a París  se llevaría a cabo y este diario tuvo la información en exclusiva para México.

Charles A. Lindbergh, conocido entre sus compañeros con el mote de  The Flyin Fool o El loco que vuela fue uno de los tres hombres que se postularon para hacer el viaje trasatlántico de New York a París, el vuelo le sirvió para contender por un premio ofrecido por el millonario Raymond Orteig y paralelamente, escribir su nombre en la historia de la aviación. Al final fue Lindbergh quien se llevó los 25 mil dólares que ofreció el magnate originario de Francia.

Con 25 años de edad, Lindbergh contaba con la experiencia de pilotear para el ejército estadounidense. Para la época, anunciar   un vuelo sin escalas de esta magnitud, suponía un atrevimiento que, en el caso del piloto, podía facturarse sólo a través de haberse visto en peligro de perder la vida en cuatro ocasiones anteriores, ya sea por el desplome o  incendio de sus aeroplanos; siempre salvándose con paracaídas.

En vísperas de su viaje transoceánico, Lindbergh viajó de San Diego a “La gran manzana” -conocida como tal a partir de esa misma década gracias al cronista deportivo Jonh J. Fitz Gerald-,  e hizo una parada en Saint Louis, Misuri, lugar donde bautizó su monoplano como “Spirit of Saint Louis”.

Los sueños volaban

El 20 de mayo de 1927, el piloto de 25 años  emprendió el solitario viaje a las 7:42 horas de la mañana partiendo desde el aeródromo Roosevelt (Long Island) abriéndose paso entre la mañana con dirección a Francia en un gris y pesado monoplano Ryan. “Tengo fe en que salga triunfante en su hazaña. Lo conozco  y no será su culpa si fracasa en su intento”, declaró el Mayor General Madison M. Patrick, entonces jefe del Servicio Aéreo del Ejército de los Estados Unidos, en una primicia para esta casa editorial.

La edición del sábado 21 de mayo, en su segunda sección -misma que se instauró en el periódico desde 1918-  dio a conocer los pormenores del vuelo del estadounidense, al mismo tiempo, esa publicación se propuso como antesala de lo que se comunicó al día siguiente: “Lindbergh, cubriéndose de gloria, llegó ayer a París”, el titular de la histórica primera plana del 22 de mayo de 1927.

El Gran Diario de México informaba, antes que nadie en nuestro país, la llegada de Lindbergh a tierras galas. “EL UNIVERSAL  bate gran récord: su servicio cablegráfico e informativo es incomparable”, sobresalía en la portada del 22 de mayo.

Luego de 34 horas y media de travesía, el piloto norteamericano llegó a tierras francesas a las 10:21 de la noche, tiempo de Francia, para convertirse en el primer hombre que hizo un viaje de Nueva York a París sin cambiar de asiento. A su arribo a Le Bourget, ya le esperaban al menos 25,000 personas, entre ellos periodistas, que aplaudieron un acto que, para fines de los años 20, fue considerado como una gran hazaña, un paso trascendental en la historia de la aviación.

Ese mismo 22 de mayo de 1927 el corresponsal de EL UNIVERSAL en París, Arno Doschfleurot, informó para este periódico las palabras que Lindbergh tenía reservadas para El Gran Diario de México: “Lo más peligroso fue aterrizar en el aeródromo  Le Bourget”, contó el aviador haciendo alusión a la cantidad de gente que se le acercó cuando llegó a territorio francés. Por esta hazaña la revista Time lo nombró hombre del año por primera vez en su historia.