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99 Aniversario // El Universal

EL UNIVERSAL nació teniendo como objetivo dar la palabra a los postulados emanados de la Revolución Mexicana. Félix Fulgencio Palavicini, ingeniero topógrafo tabasqueño, su fundador, aspiraba a una “prensa amiga, prensa libre”, en el momento en que los periódicos que circulaban eran patrocinados por los partidos revolucionarios, para llevar a cabo su cometido requería de una independencia económica, por lo cual creó la Compañía Periodística Nacional. Con la frase: “Mi pluma es amiga, pero no es esclava”, publicada en su artículo “Mi tintero y mi pluma”, el 1 de octubre de 1916, reforzaba su independencia del gobierno al dar nacimiento al primer número del “Diario Político de la Mañana”.

Por: Idalid Mora Cedeño/Clínica de Periodismo

En “Mi tintero y mi pluma”, Palavicini expresó su sentir al abandonar el cargo de secretario de Instrucción Pública otorgado por el entonces presidente Venustiano Carranza: “De la política no traigo decepciones, pues se han compensado en mi ánimo las penas y disgustos constantes con las breves satisfacciones”, además agregó: “Y vuelvo al periódico y recojo mi tintero y mi pluma con alegría y entusiasmo… pero declaro que no regreso al periodismo para servir a mis pasiones personales; vuelvo para servir intereses comunes, ideales altos, sentimientos generosos y propósitos levantados”.

cronica

Debido a una larga cadena de conflictos que desencadenaron varios textos que señalaron los errores de las personalidades del poder en turno, en particular de los funcionarios de las dependencias militares, del 29 de marzo al 17 de abril de 1917 EL UNIVERSAL dejó de publicarse, la pérdida monetaria ascendió a 25 mil pesos. La posición de independencia que subrayó el Diario Político de la mañana en múltiples ocasiones provocó serias pugnas con los periódicos de la época, especialmente con El Demócrata, problema que se agudizó durante el epílogo de la Primera Guerra Mundial.

Porque le era imposible continuar con el ritmo de trabajo que le exigía su personal estilo de laborar de hasta 16 horas, el 3 de abril de 1923 Palavicini anunció su adiós en la primera plana del diario, lo cual no significó el fin de su carrera periodística. El 14 de abril de 1923, Palavicini dejó la Gerencia y Dirección General del diario para dedicarse por completo a la actividad política. Posterior a su renuncia, Palavicini publicó algunos libros entre ellos “Los diputados”, “El primer jefe”, “La patria por la escuela” y “México, historia de su evolución constructiva”, a mediados de la década de los años 30 fundó y dirigió la revista TODO, de igual forma fue autor de algunos artículos en apoyo a la huelga estudiantil por la cual se consiguió la autonomía de la Universidad Nacional.

El 10 de febrero de 1952, Palavicini falleció a los 70 años, fue velado en su casa de Lomas de Chapultepec y sus restos se llevaron al panteón francés de La Piedad en la capital. Fue distinguido escritor y constituyente con una gran pasión por el periodismo y la política. Fue líder del partido Antireeleccionista, escribió más de 20 obras, como periodista fundó EL UNIVERSAL, “Diario Político de la Mañana”, “El Universal Gráfico”, “El Universal Ilustrado”, “El Globo” y “El día”.

Para conmemorar el Centenario de nuestra Carta Magna, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) reeditó los dos volúmenes de la obra de Palavicini, con la crónica de los debates en torno a su redacción. Con el fin de poner a disposición del público volúmenes, algunos agotados, que buscan difundir los discursos y argumentos que se dieron en el debate sobre los principios que deberían incluirse en la Constitución que actualmente rige al país.

Francisco Burgoa, director General Adjunto de Promoción de la Historia del INEHRM, mencionó el pasado 19 de agosto de 2014 que la obra de Palavicini es “una de las obras clásicas”, imprescindible para entender las ideas que se discutieron en el Congreso Constituyente y que impulsaron la redacción de una nueva Carta Magna, donde se plasmaron las ideas sociales de la Revolución. “Palavicini, al ser un periodista reconocido para esos momentos, un ideólogo y liberal, que tuvo oportunidad de acercarse a las altas esferas políticas y que tenía experiencia parlamentaria, se suma a los esfuerzos para convocar a esa asamblea y se convierte en un hombre importante para Venustiano Carranza”.

El periódico EL UNIVERSAL, tuvo una participación fundamental como medio de difusión, destacó Burgoa: “Nace dos meses antes del inicio del periodo único del Constituyente de Querétaro y fue fundamental para hacer la reseña de esos debates. Se convierte en una especie de crónica del Constituyente en tiempo real, esto es importante considerando que esa asamblea se desarrolló en Querétaro, por lo que este periódico se convierte en uno de los principales medios para difundir lo que sucedía en el Congreso”.

Esta nueva publicación reeditada incluye los artículos periodísticos y debates que se dieron sobre estos, así como la lista de los legisladores propietarios y suplentes que participaron en la asamblea que la integran, además de la crónica del 1 de diciembre de 1916, en la que destaca el discurso del presidente Venustiano Carranza.

Félix F. Palavicini, editor y fundador de EL UNIVERSAL, nació en Teapa, Tabasco, el 31 de marzo de 1881. Sus padres fueron don Juan Vicente Palavicini y doña Beatriz Loria.

Estudió en el Instituto “Juárez” de San Juan Bautista, capital del Estado, y se graduó como ingeniero topógrafo en noviembre de 1901.

Fue enviado por el Gobierno a Europa en 1906 y visitó Francia, Bélgica, Italia y Suiza, estudiando en el “Conservatoire d’Arts et Metiers” de París.

Poco después de su regreso, fue nombrado director de la Escuela Industrial de Huérfanos, de la ciudad de México.
En 1912 representó a su Estado natal, Tabasco, en el XXVI Congreso, que fue disuelto por Huerta, y en cuyo tiempo él y otros de los miembros fueron arrestados y encarcelados.

Desde 1914 hasta septiembre de 1916 desempeñó el cargo de Secretario interino de Instrucción Pública y Bellas Artes en el gabinete del Primer Jefe, Venustiano Carranza.

En 1917 representó al Distrito Federal en el Congreso Constituyente de Querétaro y fue uno de los miembros más activos en el trabajo de la redacción de la nueva Constitución: favoreciendo la libertad de educación, entre otros principios.

En octubre de 1916 estableció el diario EL UNIVERSAL, que en poco tiempo se hizo el principal periódico de la República. Se declaró partidario de los aliados durante la Primera Guerra Mundial y luchó incansablemente a su favor.

En 1918 fue a los Estados Unidos, donde continuó trabajando en ese mismo sentido. Al regresar a México, en 1919, a hacerse cargo del periódico que había fundado y en todos tiempos se ha declarado a favor de los aliados.

Después de la conclusión de la guerra fue condecorado con la Real Orden de la Corona de Italia, por S. M. el Rey Víctor Manuel, y recibió la condecoración de Comandante de la Orden del Imperio Británico, de S. M. Jorge V, en reconocimiento a sus servicios a favor de los aliados.

Fue también miembro de la “Sociedad de Geografía y Estadística”, de la “Alliance Scientific Universelle” y de la sociedad italiana “Dante Alighieri”.

En agosto de 1919, Dinamarca lo nombró presidente del comité mexicano para la venta de la “Estampilla de la Paz”, dedicada a la reconstrucción de la Catedral de Reims.

Una semana después de su renuncia en EL UNIVERSAL, en 1923, los colaboradores de esta Casa Editorial le rindieron un homenaje de despedida, en donde Palavicini pronunció un decálogo de lo que él llamó “su testamento periodístico”:
I.- Sed orgullosos del prestigio de vuestro periódico, y ostentar nuestro penacho con fanfarronería, pero con donaire.
II.- En el diarismo la monotonía es un estado agónico, y la uniformidad un caso mortal.
III- Sed oportunos; transformaos incesantemente; un periodista tiene que ser más original que el anterior.
IV.- Colocar a la sociedad antes que al individuo y a la patria antes que a los gobiernos, considerando que el hombre es pasajero y sólo las instituciones y los ideales perduran.
V.- Sabed tener amigos y enemigos, siempre que los unos sean dignos de nuestra estimación y los otros de vuestro desprecio.
VI.- Repeler agresión con agresión; lo mismo económica que literaria; la forma que viváis en paz, es que estéis siempre preparados para la guerra.
VII. Vivís en una sociedad que fluctúa entre el periodo bélico y el fenicio; la espada y el oro son los adversario de la pluma; sacrificad cuando sea preciso, vida y fortuna antes que dignidad.
VIII. Sed firmes pero no testarudos; dúctiles, pero no débiles; generosos pero no cándidos.
XIX.- Sed francos, altivos y enérgicos; si queréis ser respetados; la humildad es buena solamente cuando conduce al calvario y la crucifixión, porque conquista la divina inmortalidad; en los otros casos es una cobardía vulgar.
X. Sed agradecidos y leales; dentro del ingrato hay siempre un tono que se deleita con pecados veniales a cambio de penitencias eternas.

*Pie de Fotografía

Félix Fulgencio Palavicini, periodista apasionado