*

99 Aniversario // El Universal

La difusión de fotos de un portal evidenció la creciente migración infantil y la incapacidad del gobierno de Estados Unidos

Gerardo Meza Hernández

El 6 de junio de 2014, EL UNIVERSAL publicó en su primera plana  fotografías  del portal estadounidense Breitbart, de tendencia conservadora, en las que  se puede ver a  niños migrantes originarios de México y Centroamérica,  acostados, unos sobre otros, en salas desbordadas y compartiendo un mínimo espacio con muchos otros adolescentes.

Estas imágenes  circularon previamente en  medios de comunicación del norte del país, pero fue  EL UNIVERSAL quien  colocó este fenómeno en la agenda de los medios nacionales, originando una campaña desde los ámbitos civil, mediático y político que obligó a los gobiernos de Estados Unidos, México, Guatemala, Honduras y El Salvador a tomar  medidas para salvaguardar los derechos de los niños.

Fueron varios  organismos civiles de Estados Unidos  quienes  denunciaron los abusos físicos, sexuales y psicológicos que sufrían los pequeños inmigrantes en albergues de la Patrulla Fronteriza. Muchos menores aseguraron haber tenido algún contacto sexual —desde un beso, hasta toqueteos indeseados y relaciones sexuales— con personal de centros de detención de los estados de  Texas, Florida, Nueva York e Illinois, de acuerdo con el diario Houston Chronicle. Una madre de 27 años,  que viajó con su bebé desde Honduras, relató que en el tiempo en que estuvieron detenidas durmieron en el piso, les dieron una tortilla, una manzana y una botella de agua por día.

El advenimiento de una emergencia humanitaria

Tan sólo cuatro días antes de la publicación en EL UNIVERSAL de las fotografías antes aludidas, el 2 de junio de 2014,  el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la formación de un grupo de coordinación para atender la crisis provocada por el aumento exponencial de niños inmigrantes que cruzan la frontera sin compañía de familiares o conocidos.

El número de infantes había aumentado 90% respecto al año pasado (2013), de acuerdo con Cecilia Muñoz, directora del Consejo de Política Doméstica de la Casa Blanca.

Debido a este notable aumento, el gobierno estadounidense vio rebasada su capacidad de detención, atención y posteriormente deportación de los pequeños  indocumentados,  lo que llevo a  Obama a calificar esta situación  como una “emergencia humanitaria”.

El 11 de junio de 2014, el Centro Nacional para la Justicia Inmigrante (NIJC, por sus siglas en inglés), en conjunto  con otras ONG,  presentó  una queja ante el gobierno de Estados Unidos, en la que documentaron los “serios abusos” cometidos un año antes, en  2013, contra más de 116 niños de México y Centroamérica que cruzaron solos la frontera estadounidense.

Esta querella, presentada ante el Departamento de Seguridad Interna (DHS) y que  denunció los “serios abusos por parte de funcionarios de Estados Unidos” a   menores  detenidos tras ser sorprendidos al cruzar la frontera, evidenció que estos abusos no eran nuevos.

Pobreza, violencia y crimen organizado, las causas

Entre las principales razones por las que los niños abandonaban sus hogares se encuentran la violencia y falta de oportunidades imperantes en sus países.

“La migración está vinculada a la necesidad que tiene la gente de tener acceso a empleo, eso implica dinero para comer, estudiar, salud y vivir con dignidad”, afirmó Héctor Espinal, del Fondo de  Naciones Unidas para la Infancia en Honduras.

En 2012 este país tuvo la tasa de homicidios más alta del mundo, con 90 por cada 100 mil habitantes. Actualmente, Guatemala y El Salvador, son los países más pobres de América Latina, de acuerdo con el Banco Mundial. “Para mí es mejor salir de mi casa, que morir en manos de una pandilla”, narró José Rodolfo, de 15 años de edad.

De acuerdo con testimonios recogidos por la Patrulla Fronteriza, los niños declararon que llegaban hasta ahí porque se les dijo en sus países que una vez que cruzaran la frontera de Estados Unidos, obtendrían el permiso para quedarse y reunirse con sus familiares; incluso, hicieron mención de una campaña  radiofónica, donde se les decía esto, pero que la oportunidad no duraría mucho. Organizaciones civiles  de Centroamérica, denunciaron que algunas bandas de  criminales fueron las responsables de dicha campaña.

Botín político, la realidad

“El problema es que la migración se convirtió en algo político. A los niños los detienen, los ponen en proceso de deportación porque eso es lo que marca la ley, pero no los deportan, ¿sabe por qué? Porque tendría un costo político, y ese ni el presidente, ni los republicanos se lo van a echar encima; podrán decir lo que quieran, pero en la práctica los muchachos se quedan aquí”, explicó Erick Midence, activista por dos décadas y presidente de la Asociación Hondureña de Oxnard.

Para Alex Sánchez, dirigente de la organización Homies Unidos, este fenómeno va mucho más allá de su carácter político: “Es un problema que se conocía desde hace mucho tiempo, pero se mantuvo en secreto. Cada año, nosotros comprobábamos un aumento de los niños que viajaban solos y que estaba relacionado con el incremento de la violencia”.

A pesar de las grandes diferencias entre partidos políticos, gobiernos responsables y organizaciones de la sociedad civil, todos los implicados llegaron a un punto en común: independientemente de que se les concediera permiso o no de residir en Estados Unidos, los niños migrantes tenían derecho a un debido proceso y a un trato humanitario. De esta manera, los gobiernos, coordinados, pusieron en práctica una serie de medidas y programas para controlar  la “urgente emergencia humanitaria”.