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99 Aniversario // El Universal

Eduardo del Río a través del humor, los aciertos idiomáticos y el diálogo argumentativo de sus historietas se convirtió en Rius y comenzó a publicar sus primeros monos en la revista Ja-Já en 1955, tan sólo 20 años después de su nacimiento el 20 de junio de 1934 en Zamora, Michoacán. La tira Los Supermachos ―por mencionar una―, sátira de la situación social del país posrevolucionario, bañada de su mordaz e inteligente crítica le valió que escritores como Carlos Monsiváis lo consideraran uno de los más grandes educadores de México.

Xochiketzalli Rosas y Aída Castro / CIDAU-Hemeroteca

Rius, uno de los caricaturistas más importantes de México, tuvo a su cargo un suplemento infantil en EL UNIVERSAL
En la década de los 70, sus trazos se plasmaron en el suplemento infantil Mi Mundo, que publicó EL UNIVERSAL durante 31 domingos consecutivos. El anuncio del 10 de abril de 1977 decía: “Desde hoy Rius en Mi Mundo, suplemento infantil dominical de EL UNIVERSAL”.

Mi Mundo era una mini enciclopedia del conocimiento en la que el caricaturista se auto llamó Capataz, Dictador e Irresponsable. Con sus manos de artesano convirtió a esta publicación en una miscelánea de juegos y conocimiento. “Enseñar a los niños a pensar y a razonar es una tarea casi imposible. Con el suplemento trataba de que los niños trabajaran y se acostumbraran por ellos mismos a averiguar el porqué de las cosas”, relató Rius en entrevista con EL UNIVERSAL.

Calzónzin y El Perro Sabio le dieron la bienvenida a los pequeños lectores en aquella incursión de Rius en el periodismo infantil; después en cada portada una serie de personajes presentaban las diversas temáticas. Con un lenguaje fresco y sencillo les explicaba la cultura japonesa a través del Kono, juego de estrategias más popular de Japón; los inventos de Leonardo da Vinci y la conquista humana del aire, e incluso las biografías de grandes personajes como el poeta francés de la Edad Media Francois Villon (especificándoles la pronunciación: Fransuá Vilón).

En la sección Canje, el creador de Los Agachados involucró a los niños en la filatelia y les explicó el arte de la colección de timbres postales para hacerlos cómplices de un intercambio. Los incitaba a que buscaran las definiciones de palabras que les eran desconocidas: “busquen lo que no saben en el diccionario, pregúntenle a sus maestros, padres o a Jorge Saldaña (periodista de radio)”.

“Lo hacía en mi casa y lo entregaba en el periódico listo para ser impreso en la edición dominical, ocho páginas tamaño tabloide. No lo podía ejecutar en el diario, porque todos mis archivos de recortes, la biblioteca, estaban en mi casa”, relata. Dentro de sus colaboradores estuvo Joaquín Velasco, caricaturista de Guadalajara, que creó “El Generalito” para la contraportada; otro colaborador fue su suegro, Ricardo W. Martínez, que se encargaba de dibujar los pasatiempos. El resto del material estaba bajo su mando y hechura; tardaba cuatro días en hacerlo.

Además, reproducía tiras cómicas de distintas regiones del mundo y los estimulaba a crear las propias para que se las enviaran por correo postal: “y te las publicamos si ‘aguantan’”, les decía. A través de preguntas les explicaba términos y por medio de juegos creaban experimentos. En la sección “Los niños preguntones” les pedía y respondía sus inquietudes. “¿Hay algo que quieres saber? Seguramente hay muchas cosas que no vienen en los libros de la escuela. Envíanos tus dudas. No somos sabios, pero trataremos de responder a todas tus preguntas, por difíciles que sean. Vamos a ser amigos, ¿juega?”, les proponía en cada número.

Su desconocimiento de otros suplementos infantiles en la prensa mexicana, reconoce, le sirvieron para no imitar nada, aunque el monero de 80 años considera que los suplementos para niños “es el género más difícil que hay dentro del periodismo, no es nada sencillo encontrar el tono y la forma de dirigirse a los niños sin considerarlos como retrasados mentales o ‘adultos pequeños’. Es triste ver que los niños están abandonados a su suerte en todos los medios”.

Sin despedida de por medio, el 6 de noviembre de 1977, con un antiguo cuento ruso de la autoría de Moguilevskaya llamado “El valiente tambor”, se publicó el último número dedicado a Rusia, a su alfabeto, a sus grandes personajes como Stalin, Nikita y un mapa de la ex Unión Soviética.

Los suplementos infantiles en los inicios de EL UNIVERSAL

EL UNIVERSAL INFANTIL
Con un costo de 10 centavos, el 24 de marzo de 1918 se publicó y se obsequió a sus lectores EL UNIVERSAL INFANTIL. Con el lema “La revista ideal de los niños”, este suplemento sólo llegó a tener nueve números. El último se publicó el 19 de mayo del mismo año.

EL LIBRO MÁGICO
El 18 mayo de 1922 apareció EL LIBRO MÁGICO, que se publicarían ocho p todos los jueves. Su portada fue ilustrada con un dibujo de “La Cenicienta llegando al baile del Príncipe”. Este suplemento se publicaba en ocho páginas; en cada una de ellas los pequeños encontraban dibujos para colorear y juegos para armar. En cada ilustración se pedía a los lectores infantiles que utilizarán un pincel húmedo y lo deslizarán sobre sus hojas para que los colores resaltaran. El último número se publicó el 28 de diciembre de 1922.

*Pie de Fotografía

Rius, a cargo del suplemento infantil de EL UNIVERSAL