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99 Aniversario // El Universal

septiembre 30th, 2015
Versos de un poeta vanguardista

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Xavier Villaurrutia  inició las primeras publicaciones de sus poemas en EL UNIVERSAL, con apenas 16 años de edad

Xochiketzalli Rosas

“Al repasar el libro de mi amor no lejano/que la humedad del campo desentrañar me hizo,/a través de la lluvia veo el adiós de su mano/y el mirar de sus ojos como nocturno hechizo…”, primeros versos que Xavier Villaurrutia publicó en esta casa editorial. Rimas pertenecientes al poema Al repasar el libro…, sumadas a las de La visión de la lluvia; las dos primeras construcciones poéticas del escritor mexicano que vistieron las páginas de EL UNIVERSAL Ilustrado.

Porque en ese semanario cultural, que El Gran Diario de México creó en mayo de 1917 y donde albergó por casi 30 años las plumas de escritores como Amado Nervo, Salvador Novo, Jaime Torres Bodet, entre muchos más, fue donde el   joven Villaurrutia, con apenas 16 años de edad, inició la publicación de su fastuosa obra.

Desde la aparición de sus dos poemas, el 4 de diciembre de 1919, las colaboraciones no se detuvieron: poemas, críticas, artículos; tanto en el Ilustrado como en la edición diaria del diario en las páginas editoriales.

Espacios que utilizó para dar a conocer las creaciones de la agrupación de intelectuales mexicanos del siglo XX a la que pertenecía y que es conocida como la “Generación de los poetas Contemporáneos”.

Amor por las letras

Villaurrutia nació el 27 de marzo de 1903 en la Ciudad de México y aunque inició sus estudios en Derecho, los abandonó cuando iba en el tercer año para dedicar su esfuerzo y voluntad a la producción y estudios literarios; tales fueron tan prolíficos que la Fundación Rockefeller lo becó para estudiar teatro en la Universidad de Yale.

Aunque, quizá su amor por las letras se presentó varios años antes, cuando en la época preparatoriana conoció e inició su amistad con Salvador Novo, otro de los Contemporáneos, y empezó a dar muestras de su afición por la literatura. Así, en 1928 fundó, con Novo, el Teatro de Ulises, un foro de teatro experimental donde inició sus labores como dramaturgo. Por eso fueron considerados vanguardistas.

Las obras más importantes son, en teatro: La Hidra, La Mujer Legítima, El Hierro Candente, El juego peligroso, El pobre Barba Azul, Monólogo de la tragedia de las equivocaciones; la novela Dama de Corazones; obras breves: El solterón, El ausente, ¿En qué piensas?, Parece mentira, Sea usted breve y Ha llegado el momento. En poesía: Invitación a la Muerte, Nocturno Rosa, Nocturno Mar, Nocturno de los Ángeles, Reflejos y un libro de sonetos.

Su talento encontró causes admirables para expresarse en la obra teatral, llena de originalidad, de corte moderno, en la que el diálogo estaba cuajado de brillantes recursos; en la poesía depurada y fina; en la crítica literaria ágil e inteligente, y en otras formas literarias que manejó a la perfección.

Por eso, con  amplía visión, sustentó durante años varias cátedras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, en las que puso a sus alumnos   su vocación artística y su extensa cultura al servicio de la enseñanza.

Una generación, una revista

“Los Contemporáneos”, la generación o grupo  a la que pertenecía Villaurrutia, de acuerdo con un artículo de la Fundación para las Letras Mexicanas,  se caracterizan “por su preocupación exclusivamente literaria y los límites que impusieron a su formación cultural, en la que privaron las letras francesas modernas, y, en menor grado, la poesía española. A pesar de las múltiples curiosidades e interese en obras narrativas, dramáticas, ensayísticas y críticas, el mayor impulso quedó adscrito a la poesía. A sus dones líricos originales supieron sumar su experiencia cultural y un afán de lucidez y perfección, y así pudo ser posible la extraordinaria y variada aportación poética que han legado a nuestras letras”.

Recibieron el nombre de “Contemporáneos” por la revista que Villaurrutia y Novo hicieron de 1928 a 1931 y que llevaba dicho mote. Fue una de las más notables revistas literarias de México. El patrocinio lo recibieron del doctor Gastelum, entonces secretario de Educación y de Salubridad.

En sus inicios, los editores fueron Torres Bodet, Ortiz de Montellano  González Rojo. Además de dar a conocer obras del grupo, se recogieron estudios y textos de literatura mexicana, piezas teatrales y se divulgaron las obras de un grupo de nuevos pintores. Algunos de los que formaron parte de dicha generación fueron Jorge Cuesta, José Gorostiza, Gilberto Owen, Carlos Pellicer, Jaime Torres Bodet, Manuel Rodríguez Lozano, Roberto Montenegro y Antonieta Rivas Mercado.

Al mejor libro publicado

Hace  seis décadas, justo cinco años después de la muerte de Villaurrutia, en 1955, la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) fundo el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para escritores a iniciativa del crítico literario Francisco Zendejas.

De acuerdo con la historia del premio en el sitio web de INBA,  Zendejas había pensado darle al premio el nombre de don Alfonso Reyes, pero éste prefirió que con él se honrara la trayectoria de algún otro escritor mexicano contemporáneo, cuya obra reuniera excelencia y universalidad. Y como  Villaurrutia era considerado uno de los mayores poetas del grupo de los Contemporáneos, se decidió que el premio llevara su nombre. Desde entonces se entrega cada año.

En sus comienzos, el premio tuvo el propósito de estimular, apoyar y difundir las letras mexicanas, así como la producción literaria de escritores  tanto latinos como iberoamericanos, con la sola condición de que la obra premiada hubiese sido editada en México.

El jurado lo conforman los mismos escritores que han sido premiados. En su primera emisión, Juan Rulfo recibió el premio por su Pedro Páramo. A lo largo de sus seis décadas de vida ha distinguido a escritores fundamentales de nuestras letras como Carlos Fuentes, Juan José Arreola, Efraín Huerta, Jaime Sabines, Sergio Pitol, Augusto Monterroso, Inés Arredondo y Vicente Leñero, por mencionar a algunos.

Al revisar el historial de premiados, se puede observar que en la década de los setenta se dieron varios galardones en un mismo año; por ejemplo, en 1972 y 1973 se premiaron hasta cinco títulos. En el año de 1968, el galardón fue suspendido “como protesta al encarcelamiento de José Revueltas”, refiere el INBA.  Por otro lado, en algunas ocasiones,  en lugar de premiar títulos específicos se ha reconocido la trayectoria de una obra importante, como en los casos de José Revueltas en 1967, Jaime Sabines y Ernesto Mejía Sánchez en 1972, Efraín Huerta en 1975 y Alí Chumacero en 1980.

La muerte del “Nocturno”

A las 8:10 horas del 25 de diciembre de 1950,  a consecuencia de un infarto en su casa de las calles de Puebla número 247 en la Ciudad de México, Xavier Villaurrutia dejó de existir. Lo despidieron en el Panteón Tepeyac.